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La mentira que los colombianos siguen creyendo elección tras elección

  • Foto del escritor: fernando torres mejia
    fernando torres mejia
  • 14 nov 2025
  • 4 Min. de lectura

Me vienen a la memoria "Pastrana, Uribe y Duque", quienes fueron la prueba fehaciente de que no se puede creer en las encuestas; sin embargo, hoy se está repitiendo la misma historia con Cepeda, Fajardo y de la Espriella.

Pastrana, Uribe y Duque demostraron que liderar las encuestas con mucha anticipación es, a menudo, la antesala del fracaso. Una lección crucial para quienes hoy dan por hecho el panorama de 2026.

En el teatro de la política nacional, existe un ritual tan predecible como engañoso: la coronación mediática de candidatos presidenciales basada en encuestas que, con frecuencia, no logran capturar el pulso real del país. Hoy, nombres como Iván Cepeda, Sergio Fajardo y Abelardo de la Espriella son presentados en algunos titulares como los favoritos a ganar en 2026. Sin embargo, antes de comprar esta narrativa, es imperativo revisar el libro de historia reciente de Colombia. Sus páginas nos muestran, una y otra vez, que los candidatos que al inicio "no marcan" o aparecen con porcentajes modestos son, precisamente, los que suelen alzarse con la victoria final.

Este fenómeno no es una simple anomalía; es una constante que debería inducir escepticismo saludable en todo elector. La ventaja de estar en la mente de los ciudadanos con mucha antelación conlleva una desventaja fatal. Se convierte en el blanco de todos los ataques, su propuesta se desgasta prematuramente y, lo más importante, subestima la capacidad de sus rivales para construir una narrativa poderosa en el "cuarto de hora" de la campaña.

Cuando las encuestas se equivocan, nos dejan lecciones importantes, como sucedió con Andrés Pastrana (1998), quien simplemente fue como el "cambio" que nació en el último lugar.

Cómo olvidar que, al lanzar su candidatura, la realidad era tan dura que resultaba casi pintoresca. Las primeras encuestas de finales de 1997 lo ubicaban en un modestísimo cuarto lugar, con una intención de voto que apenas rozaba el 4%. Horacio Serpa, el candidato oficial del gobierno Samper, no solo lideraba, sino que lo hacía con una ventaja abrumadora de más de 30 puntos, pareciendo dueño de una victoria inevitable. Pastrana era, para muchos, un nombre más en una contabilidad que ya estaba decidida. Sin embargo, su campaña, centrada en la promesa de un "Cambio para la Paz" y capitalizando el desgaste del gobierno, ejecutó una de las remontadas más emblemáticas de la política colombiana.

Primero se impuso en la interna conservadora y luego, en una hazaña aún mayor, le arrebató la primera vuelta a Serpa y selló su victoria en la segunda. Las encuestas, que durante meses habían pintado un escenario irreversible, no pudieron medir el viraje silencioso de un electorado que, en el cuarto de hora, optó por un rumbo diferente.

Álvaro Uribe Vélez (2002): Este es, sin duda, el caso más emblemático de la falacia de las encuestas tempranas. A lo largo de 2001 y bien entrado 2002, Uribe ni siquiera figuraba entre los primeros puestos en los sondeos. Estos le daban una cómoda ventaja a Horacio Serpa, nuevamente, y a Noemí Sanín. Uribe, un disidente liberal que se lanzaba por firmas, era visto como un outsider sin estructura. En algunas encuestas, su intención de voto no superaba el 2%. El establishment político daba por descontada una contienda entre los partidos tradicionales. Pero el mensaje de "mano firme, corazón grande" resonó con una fuerza cataclísmica en un país al borde de convertirse en un estado fallido por la violencia despiadada de las FARC y los paramilitares. El terremoto uribista fue de tal magnitud que no solo triunfó, sino que logró la presidencia en primera vuelta por encima del 53% de los votos, algo histórico. Las encuestas, aferradas a la política tradicional, fueron derrotadas por una realidad que no preveían.

Iván Duque (2018). Las encuestas de nuevo minimizaron su potencial. A diferencia del presidente Uribe, Iván Duque estuvo todo el tiempo en el radar. Sin embargo, la narrativa dominante durante la mayor parte de 2017 y principios de 2018 era el incontenible ascenso de Petro. Todas las encuestas lo mostraban liderando las intenciones de voto, con ventajas de dos dígitos, alimentando y prediciendo su sorprendente victoria en primera vuelta. Mientras Duque, lo mantenían encasillado como el candidato que nada tenía que hacer ante la maquinaria petrista. A pesar de todo, Duque logró capitalizar el miedo de un sector del electorado frente a la propuesta de su adversario y consolidó una coalición de centroderecha. Al final no solo ganó en la primera vuelta, sino que además se impuso con un significativo margen en la segunda. Las encuestas, de nuevo, habían sobrestimado a uno y subestimado al otro en el desenlace final.

Ante este historial, resulta cuando menos ingenuo dar por sentado un triunvirato para 2026 conformado por Cepeda, Fajardo y de la Espriella.  Hoy, cualquier encuesta es más un medidor de reconocimiento de nombre que de una intención de voto consolidada.  La dinámica real comenzará a definirse con la llegada de nuevos actores, las crisis de gobierno y, el factor más crucial, las consultas interpartidistas de marzo de 2026.

Es en esas elecciones internas donde se forjarán los candidatos definitivos. Allí emergerán los líderes que lograron construir una base electoral real, movilizar voluntades y presentar una narrativa convincente en el momento preciso. Es muy probable que el próximo presidente hoy ni siquiera aparezca en las encuestas, o lo haga con un porcentaje risible.

No se deje engañar por el espejismo de las encuestas prematuras. La verdadera contienda no ha comenzado. Recuerde a Pastrana, Uribe y Duque: ellos son la prueba de que, en política, la única encuesta que vale es la que se deposita en la urna. Mantenga la mente abierta y espere el verdadero pulso de la nación, no el de un sondeo, que le defina el campo de juego; no sea uno más que se deja enredar por “la mentira que los colombianos siguen creyendo elección tras elección".

 
 
 

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