El animal político que ya huele la Casa de Nariño
- fernando torres mejia

- 21 feb
- 4 Min. de lectura

En política, el olfato lo es todo. Y en Colombia, pocos tienen un olfato tan desarrollado como Roy Leonardo Barreras Montealegre. Mientras muchos creen que el poder se conquista con discursos grandilocuentes o gestos de pureza ideológica, la historia real del país demuestra que se necesita algo más: astucia, resistencia, adaptabilidad y una capacidad casi quirúrgica para estar en el lugar correcto, en el momento exacto. No se trata de un juicio de valor, sino de una lectura desapasionada de la realidad política, donde Roy Barreras, como he venido sosteniendo, reúne todas esas condiciones para convertirse en el próximo presidente de Colombia.
Quienes dudan de esta tesis suelen cometer el error de confundir la ética personal con la eficacia política. No se trata de defender al ser humano, sino de analizar al estratega. Y Barreras es, objetivamente, uno de los estrategas más completos que tiene hoy la izquierda colombiana. No lo digo yo: lo dice su hoja de vida, sus movimientos calculados, su capacidad para sobrevivir a todas las tormentas y salir indemne (cuando no fortalecido) de cada crisis.
Hace unos días, el propio Roy Barreras nos regaló una muestra de su estilo inconfundible. Con esa mezcla de líder mesiánico y operador político, escribió:
"La unidad es la victoria, juntos hicimos posible el gobierno de Petro, solo juntos podemos ahora derrotar la consulta uribista del 8 de marzo para garantizar un cambio seguro, la unidad es lo que permitiría que el progresismo profundice las reformas sociales pero con un cambio estable seguro, que le de tranquilidad y garantías a todos los colombianos, garanticemos el triunfo del progresismo con la unidad, no siembren heridas que después me cueste trabajo sanar, no es amenazando bases que se logra sumar es abrazando a todos dándole garantías a todos yo se unir al país y por supuesto sabre unir a quienes hemos estado unidos durante años, primero nos contamos y luego nos juntamos, no se pongan nerviosos, estaremos juntos en la tarea de derrotar la derecha, de derrotar la consulta uribista y luego de unir a Colombia".
Ese párrafo, escrito con su mejor estilo, es una hoja de ruta. No solo convoca a la unidad, sino que se autoproclama (con sutileza pero sin pudor) como el único capaz de lograrla. Y lo dice desde una posición privilegiada: la de haber sido el hombre que le garantizó la gobernabilidad a Gustavo Petro en sus primeros y más turbulentos meses de mandato.
Porque no hay que olvidarlo: cuando el gobierno del "cambio" parecía naufragar entre tormentas políticas comparables al huracán Mitch, Barreras fue el timonel silencioso que evitó el naufragio y esa lealtad (o conveniencia mutua) no será olvidada por Petro, quien ve en él al heredero natural de un proyecto que, más que ideológico, es profundamente pragmático.
Hoy, de cara a la consulta del Pacto Amplio del 8 de marzo, Barreras parte con una ventaja que va más allá de su red territorial o su astucia negociadora. Su verdadero activo es el campo despejado que tiene para atraer a su campaña a todos aquellos congresistas y estructuras políticas de partidos que hoy no tienen candidato propio. En un escenario de fragmentación, los parlamentarios y jefes políticos buscan dos cosas: garantías de supervivencia y capacidad de negociación. Y Roy ofrece ambas. Sabe sentarse a conversar, prometer con credibilidad y, sobre todo, cumplir. Para muchas de esas estructuras huérfanas de candidato, Barreras no es la opción ideal, sino la más útil. Y en política, la utilidad suele pesar más que la afinidad.
A finales de 2024, escribí una columna que titulé "Un animal político", que publiqué en El Expediente (https://elexpediente.co/un-animal-politico/), en clara alusión a él; recordaba en su momento y no era para menos. Porque Roy ha sabido moverse en todos los terrenos: desde las juventudes galanistas hasta la presidencia del Senado, desde Cambio Radical hasta el Partido de la U, desde los diálogos de paz con las FARC hasta el corazón del primer gobierno de izquierda en Colombia. Siempre en el lugar correcto, siempre del lado del poder.
Algunos le critican su capacidad para mutar, para adaptarse, para incluso reacomodarse según las circunstancias. Pero en política, eso no siempre se llama traición: a veces se llama pragmatismo o supervivencia. Y Roy Barreras no solo sobrevive: prospera. Sabe cuándo atacar, cuándo abrazar, cuándo esperar. Sabe que "no es amenazando bases que se logra sumar, es abrazando a todos, dándole garantías a todos". Y esa frase, que parece un lugar común, en su boca se convierte en estrategia pura.
Nos guste o no, Roy Barreras será candidato y, si la izquierda logra mantenerse unida a pesar de las tensiones internas (incluyendo las amenazas de medidas disciplinarias a quienes participen en la consulta del 8 de marzo), si la consulta le sonríe y si logra lo que siempre ha logrado (estar donde hay que estar), entonces el escenario está servido. Hoy, observando el tablero, me reafirmo en lo dicho: estaremos ante el animal político que ya huele la Casa de Nariño.
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